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MI BLOG DE ATLETISMO

YA HUELE A PASIÓN

YA HUELE A PASIÓN Si, un año más, parece que esta ciudad de Úbeda no abandanora nunca este tiempo. Úbeda parece más Úbeda en estos días. Aflora todo lo nuestro, todo lo que hay dentro de esta villa milenaria. Lo creamos o no, la calle Trinidad verá el Domingo una larga fila de capas doradas en busca de Cristo, anunciándonos que la Semana Mayor va a comenzar.

De nuevo nos reuniremos con Cristo atravesando la lonja a lomos del tan ansiado borriquillo, mientras que su madre con amor y llena de gracia lo contemplará al día siguiente cuando se haga la noche en la colegiata. Una noche que se tornará oscura y penitencial para meditar la muerte que más tarde vendrá, no sin antes participar de un gran banquete anunciador en el populoso barrio de San Nicolás de Barí, antes de marcharnos a orar a Getsemaní con una esperanza que se desvanecerá cuando veamos al redentor vendido por Judas y prendido en plena noche.

Todo cambiará de matiz, cuando Jesús sea azotado en el claro bajo ante la atenta mirada de muchos ubetenses que marcharan cariacontecidos pidiendo caridad para él y topándose con una larga legión romana que mofándose de nuestro señor lo coronarán de espinas y lo cubrirán con un manto púrupura, algo que nos hara fuertes en la fe que tenemos en el hijo del hombre que cuando caiga la noche nos enseñará que su muerte fue más que nunca una buena muerte, pues nos trajo una buena noticia.

Pasaremos malos momentos, nos desvelaremos en la madrugada viendo como es sentenciado a muerte y como se anuncia al pueblo que Jesús el Nazareno será cargado con una cruz a pesar del dolor de su madre. Una, dos, tres o muchas más le veremos caer para luego levantarse recordándonos que aún cuando estemos en situación de Amargura nos fijemos en él, que aguantará hasta que a la hora nona vuelva a esa lonja donde fue vitoreado el Domingo de Ramos para expirar y exhalar su último aliento siendo contemplado con dolor por nuestra madre María que verá como tras ser descendido de esa cruz, santo y seña del cristianismo, pasará momentos de angustia cuando tenga a su hijo en su regazo. Tras ello se quedará sola, sin él, pero con un tradicional barrio sanmillanero que saldrá a su encuentro para consolarla y llevarla en honor de multitudes, antes de pasar su último trance, ya de noche, de asistir al entierro de nuestro señor. Pero entonces ocurrirá algo maravilloso, lo que da sentido a tanto sufrimiento, nos despertaremos y todo habrá sido como un sueño, pues el sepulcro estará vacío y Jesús Resucitado nos anunciará la buena nueva a todos los ubetenses y nuestra madre María sentirá por fin una inmensa paz en su corazón.
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