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MI BLOG DE ATLETISMO

VIERNES SANTO ÚNICO

VIERNES SANTO ÚNICO Y tanto, lo que pasó este Viernes Santo creo que solo ha ocurrido esta vez, que Jesús Nazareno no salga, la Expiración se moje y la Caída no, no había pasado nunca, siempre había sido al revés. Aunque el Viernes Santo empezó de madrugada en el barrio de San Pedro, y es que tras un Jueves Santo pasado por agua, el cielo daba una tregua y la Sentencia decidía realizar un itinerario más corto para salir a la calle. La salida de la Cofradía fue el momento más bello de esta Semana Santa, la revirá del paso a la salida fue sublime y recibió la admiración de cuantos nos agolpabamos a las puertas de Santa Teresa. La cofradía recorrió el barrio con mucho sentimiento y unas tres horas después de haber salido volvía a la Iglesia. Parecía que a partir de aquí todo iría mejor, pero una chaparrada a las 6 de la mañana daba al traste con la procesión de Jesús Nazareno que este año no pudo ver el primer rayo de sol.

Ya daba por perdida nuestra estación de penitencia, pero después de aplazar la decisión un inmenso claro hizo acto de presencia y rápidamente organizamos el guión para bajar a Santa María, no me lo creía, estabamos teniendo suerte, algo poco habitual. Tuve la oportunidad de volver a ver mi Cristo atavíado con su nueva túnica y estrenando 4 faroles que realzaban magistralmente su trono. Tras Él Nuestra Madre de la Amargura adornada con flores color blanco inmaculado en su imponente trono de plata meneses. Con dudas fuimos avanzando y en la plaza decidimos bajar el Rastro para adentrarnos en la calle Jaén, otro momento mágico, siempre me encantó el paso por esta calle, su recogimiento, sobriedad, la bella estampa de nuestras imagenes al paso por San Pedro, y como no, la mirada emocionada de las madres clarisas a nuestro paso. Finalmente llegabamos a Santa María muy satisfechos por el desarrollo de nuestra procesión.

La Expiración también había hecho su salida, y cuando su largo guión recorría la calle Ancha, se vio sorprendida por la lluvia, viéndose obligada a aligerar el paso subiendo el Rastro y volviendo a la Trinidad. Poco pudimos disfrutar de ella. Lo mismo le ocurrió a la hermandad de las Angustias, apenas había recorrido la calle Nueva cuando tuvo que regresar atajando por la calle Alaminos a su iglesia de San Isidoro.

Estaba cantado, la procesión general se suspendía. Era hora de concentrarse en la cuesta de la Merced, para ver subir a la Soledad que valiente hizo caso omiso de la lluvia débil y fue llevada hasta arriba de la cuesta como todos los años. Saetas, vivas, ánimos, la llevaron hasta Santa María para esperar al Santo Entierro que de nuevo por la lluvia y en la misma puerta tuvo que regresar al interior del templo.

No pongo foto de la Caida porque no tengo, os pongo una de la Expiración que hizo mi entrenador y amigo Juan Carlos, que está hecho una maquina entrenando y haciendo fotos.
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